domingo, 15 de julio de 2012

Los ejércitos

Los ejércitos matan y matar es violento. Estoy a favor de la vida y en contra de la violencia, así que estoy en contra del ejército.

Éste es un fuerte argumento para estar en contra de los ejércitos, pero para comprender con mayor profundidad si estamos en contra de los ejécitos o no, hace falta considerar también argumentos a favor de los mismos.

Uno de los planteamientos necesarios para considerar la necesidad de un ejército es ser realista. Evidentemente, si todos fuéramos maravillosamente amorosos, carentes de odio, rencor o ira, y fuéramos completamente respetuosos con los demás, podríamos sostener que los ejércitos son innecesarios. Sin embargo, ¿lo somos? Y no sólo nosotros, ¿lo son los demás?

Imagino que todos estaremos de acuerdo en que en el mundo hay muchas personas capaces de experimentar odio, ira, rabia, codicia... Incluso nosotros mismos. Aunque podamos pensar que estos sentimientos no nos llevarían, bajo ninguna circunstancia, a matar a otras personas, ¿ocurre lo mismo con los demás? Un simple vistazo a la historia debería bastarnos para comprender que no, que hay mucha gente capaz de matar, por diferentes motivos. En ocasiones ha sido la codicia, por la búsqueda de tierras y riqueza, por la religión, al considerar a otras personas herejes, por la supremacía de una raza... motivos no han faltado para que miles de personas expusieran su vida tratando de arrebatársela a otros, incluso personas que en un principio no consideraron llegar a ese punto. Los sentimientos se extienden e invaden corazones ajenos.

Con estas consideraciones, ¿qué pensaríamos si alguien tratara de matarnos? ¿Aceptaríamos dicha fatalidad con tal de no cometer acciones violentas o trataríamos de defender nuesta vida aún a costa de poder llega a matar al agresor, en caso de no contemplar otra opción? Está en la naturaleza de supervivencia el anteponer nuestra propia vida a la de otro. Pero además, ¿y si no fuera mi vida, sino la de un ser querido, la que estuviera amenazada? ¿No desearíamos tener la capacidad de socorrerle y tener los medios para salvar su vida? ¿Y qué ocurriría si un grupo muy numeroso de personas vinieran con la determinación de matarnos (por el motivo que fuera, como el quedarse con nuestras tierras o acabar con nuestra 'falsa' concepción de dios) y no tuviéramos forma de resolver esta situación salvando nuestras vidas? ¿No sería agradable que alguien sí pudiera acudir en nuestro auxilio y ayudarnos a sobrevivir? Y ese alguien es el ejército.

¿Qué significa todo este planteamiento? Que el ejército no sólo sirve para cometer la que popularmente se puede considerar la mayor atrocidad, que es quitar la vida, sino que también sirve para aquello por lo que podríamos estar más agradecidos, que es salvar nuestra vida, y es que el ser humano es capaz tanto de hacer el bien como de hacer el mal. Por eso un ejército es una espada de doble filo, capaz de salvar unas vidas a cambio de otras.

También hay que tener en cuenta que el bien y el mal son conceptos que han cambiado a lo largo de la historia y que cambian de una cultura a otra. Esto ocasiona que los ejércitos queden enfrentados considerando, ambos, que aquello por lo que están luchando está bien. Una de las formas de evitar que dos ejécitos se enfrenten, defendiendo ambos una buena causa, es permitiendo que unos representantes intenten, primeramente, llegar a algún acuerdo pacífico. Para ello es importantísimo suprimir la voluntad del ejército y someterla a la del pueblo, y en una forma democrática un ejército debe entender que la voluntad del pueblo está representada por el gobierno, y por ello le deben tanta obediencia, por la seguridad de todos. Si fuéramos más flexibles con este concepto, los ejércitos, cuanto más grandes con mayor probabilidad, con mayor frecuencia discreparían sobre lo que está bien o mal y se enfrentarían en más ocasiones, provocando guerras, muerte, desesperación, dolor, etc.

Por eso el ejército español ha debido mantenerse firme aún cuando el pueblo comenzaba a mostrar su desacuerdo con el gobierno. Sin embargo, es tal el desacuerdo que se está generando que empieza a hacer falta que el ejército se confirme de un lado o de otro, del lado del gobierno que representa a alguna parte de la población, o del lado de la otra parte que reclama otras acciones por parte del gobierno. Ésta es una decisión complicada que no puede tomarse a la ligera, pues podría separar al ejército en dos bandos y provocar una guerra civil.

Éste es un tema complejo. Mis opiniones, en resumen, son:

- El ejército es un arma de doble filo necesaria.

- Para evitar los peligros de un ejército, debemos tener mucho cuidado con a quién le damos las armas y los civiles debemos promulgar valores pacíficos en todos los ámbitos de nuestra vida y con todas las personas.

- El ejército debe estar subordinado a la gente, debe existir por y para el pueblo, para defender a las personas y nunca a los intereses. Para esto de debe vincular su voluntad a la del pueblo, que queda representada por el gobierno, pero deben estar atentos al alzamiento de la voz del pueblo en contra del gobierno.

- Nuestro ejército ha hecho bien aceptando las decisiones del gobierno mientras la ciudadanía discutía estar a favor o en contra. Un ejército no debe presionar nunca a un pueblo declarándose de parte de unas ideas o de otras cuando existe una gran controversia.

- Ahora que cada vez más gente declara que las acciones del gobierno son ilegítimas e injustas, el ejército, como parte de nuestra sociedad, tiene el derecho a posicionarse de un lado o de otro en esta controversia social, siempre que lo hagan desde sus derechos civiles y de forma pacífica, como cualquier otro civil, y no con las armas.

- La revolución debe serguir siendo pacífica. Nadie debe envalentonarse por haber escuchado a AUME declarar que "no (van a) admitir más rebajas ni recortes de su actual situación" y el pueblo puede alegrarse de que el ejército se exprese también contrario a las medidas del gobierno, no porque pueda significar contar con apoyo armado, sino porque significa que el entendimiento de que las acciones del gobierno son injustas y deben remitir cada vez es más generalizado, y eso nos dará fuerza para cambiar la situación pacíficamente.

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